La disfagia no es una enfermedad, es un síntoma que aparece en situaciones y patologías muy variadas y adquiere importante relevancia clínica. Puede tener repercusiones graves para la salud y afectar significativamente a la calidad de vida de quien la presenta. Por lo tanto se debe de realizar una valoración del estado nutricional y de la capacidad del paciente para deglutir, y modificar la dieta en consecuencia.

La alimentación debe adaptarse a las diferentes condiciones clínicas o discapacidades permitiendo así, además de nutrir, mantener el placer de comer y facilitar la ingesta a través de la modificación de la consistencia y textura de los alimentos, tanto sólidos como líquidos. Además, en la alimentación de estos pacientes se debe de tener en cuenta técnicas posturales que faciliten la deglución.

La Sociedad Andaluza de Nutrición Clínica y Dietética publica en su web información sobre el abordaje de la disfagia con el objetivo general de mantener un adecuado estado de nutrición e hidratación mediante una alimentación sin riesgos. Las distintas variantes dietéticas, recomendaciones adicionales, técnicas de ayuda, menús semanales…, se pueden encontrar en esta publicación.

 

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